Pero a veces me hastía mi existencia. Ya no quisiera ese flotar eterno, quisiera sentir un peso que anulara en mí lo ilimitado y me atara a la tierra. Poder, a cada paso, a cada golpe de viento, decir: “ahora” y… “ahora” y “ahora”. Y no más “desde siempre” y “para siempre”. Tomar el asiento libre en una partida de cartas, ser saludado, aunque sólo sea con un gesto. Siempre que he participado ha sido sólo en apariencia.
Tener fiebre, tener los dedos negros de leer el periódico, fascinarse no sólo por el espíritu sino, al fin, por una comida, por una curva de una nuca, por una oreja. ¡Mentir como respirar! Sentir al andar que tu esqueleto anda contigo. Intuir, por fin, en lugar de saberlo todo. ¡Ser un salvaje! O sentir al fin lo que es quitarse los zapatos debajo de la mesa y estirar los dedos de los pies, así descalzo. ¡Quedarse solo! ¡Dejar que las cosas ocurran!, permanecer serio...conquistar por mí mismo una historia mía, lo que mi atemporal mirar abajo me ha enseñado, transformarlo para sostener una mirada repentina, un grito breve, un olor acre. He estado fuera el suficiente tiempo, suficiente tiempo ausente, bastante tiempo fuera del mundo...
In 1964, still leaving the dream of their recently gained independence, Zambia started a space program that would put the first african on the moon catching up the USA and the Soviet Union in the space race.
Only a few optimists supported the project by Edward Makuka, the school teacher in charge of presenting the ambicious program and getting its necessary funding. But the financial aid never came.
That is how the heroic iniciative turned into an exotic episode of the african history and “Afronauts” is created, based on the documentation of an impossible dream that only lives in the pictures.
-y le fascinaban sus sinrazones, su tranquilo desprecio por los cálculos más elementales.-
-"¿ y si no me hubieras encontrado?"
-"no sé, ya ves que estás aquí."
-A los que no soportaron el túnel y se fueron para siempre, / a los que atravesamos cada día el túnel /
agarrados aunque sea a las paredes negras / (...) a los psicólogos que dan besos. / A los que hemos transitado por el infierno y el cielo / y no queremos volver más allí. / Y sobre todo / a todas esas pupilas dilatadas de tanta química / que miran aturdidas y absortas / pero tienen la luz más hermosa-
( A los que se quedaron dormidos en el nunca).